Nuevo proyecto de Foster en Argentina

Nuevo proyecto de Foster en Argentina

lunes 20 de octubre de 2014, 14:42h
El encargo de idear el plan maestro para un terreno en Puerto Norte, una ex área de infraestructura en Rosario recuperada para desarrollos inmobiliarios, le brindó al estudio británico Foster+Partners la oportunidad de desplegar su experiencia en materia de pensamiento urbano.
“Son proyectos que, más allá del acto de diseño en sí mismo, nos dan la oportunidad de reflexionar sobre los procesos y pautas de crecimiento en las ciudades ”, cuenta el arquitecto Brandon Haw, senior partner del estudio a cargo de la oficina en Nueva York y principal responsable de las varias obras de FOSTER + PARTNERS en Buenos Aires, como Aleph (Faena Group), en Puerto Madero, y la nueva sede del Banco Ciudad en Parque de los Patricios.

Para quienes no viven en Rosario y haya visitado la zona de Puerto Norte antes, durante y después de las primeras obras realizadas, como es el caso de este cronista, los cambios que se pueden observar en pocos años son evidentes. A diferencia de hace cinco años, hoy en este ex puerto (que se trasladó al Sur de la ciudad) ya no predominan las enormes y folclóricas moles abandonadas de los silos en desuso, aunque todavía subsistan algunas, todas con destino de ser recicladas en breve por los nuevos proyectos.

Pero lo más notable es la novedosa integración de este sector al resto de la ciudad, porque, en rigor, Puerto Norte no está alejado en absoluto de la zona más concurrida de la ribera (Parque España, el Monumento a la Bandera), pero existían innumerables barreras y obstáculos que lo aislaban del tejido urbano que ahora fueron removida. Por eso, hoy toda la zona resulta perfectamente accesible y en forma muy fluida desde el centro de la ciudad.

Como consecuencia inevitable de esta nueva situación, los edificios de alta gama (tanto los ya inaugurados como los que vendrán) conviven con una villa ubicadas muy pocas cuadras hacia adentro, generando un contraste que no existía cuando la vecindad era con el puerto abandonado. Cabe aclarar que se trata de lo que en Buenos Aires se llamaría una “villa urbanizada”, es decir, con un estándar constructivo muy superior al de otras villas mucho más carenciadas en el borde de la ciudad, pro de todas formas debería prenderse una luz de alarma ante la posibilidad de que se genere un proceso clásico de “gentrificación” (desplazamiento de la población existente como consecuencia de la valorización inmobiliaria).

En este contexto, si bien el master plan de FOSTER + PARTNERS abarca una franja limitada de 8,4 hectáreas, resulta útil para abordar las políticas de intervención en la totalidad del área. Lanzada hace ya casi una década, la reconversión de esta antigua zona portuaria como un nuevo polo de atracción para la ciudad constituye una operación urbanística de largo aliento, desarrollada con un original modelo de gestión mixto sobre el cual se informó abundantemente desde estas páginas, tendiente a revitalizar un sector degradado con una inmejorable ubicación frente al río Paraná.

El proyecto de FOSTER + PARTNERS fue realizado para una urbanización abierta, de la desarrolladora porteña TGLT, sin nombre al cierre de esta edición, ubicada en lo que hasta hace poco era un vacío urbano donde no existía un trazado de calles, entre la ribera del Paraná y el comienzo de la cuadrícula urbana, en el extremo norte de, valga la redundancia, Puerto Norte. El terreno a intervenir abarca una franja de cinco manzanas de largo por una y media de ancho, más un sector con forma de triángulo recto de aproximadamente tres hectáreas en el extremo junto al río que genera un amplio frente ribereño por el lado más largo del triángulo: una condicionante casi obvia para la división funcional del espacio, con los programas residenciales al fondo y los públicos al frente: hotelería, gastronomía, actividades culturales, recreativas y oficinas.

De acuerdo a la normativa establecida por la Secretaría de Planeamiento de Rosario para toda el área de Puerto Norte, se debe garantizar el acceso al río para el uso público y conservar su patrimonio edilicio, aunque albergue nuevas funciones. Por eso, todos los nuevos edificios que se construyan (ya hay media decena terminados) deben remedar la volumetría de los viejos silos en los que se acopiaban granos antes de ser embarcados, que le dan al lugar su perfil característico. Varios de éstos, además, deben ser conservados y puestos en valor.

En el caso del master plan de FOSTER + PARTNERS incluye precisamente el reciclaje de un silo con torre de elevación (ex Terminal Nº1), ubicado en el triángulo frente al río, donde el estudio también proyectará otros seis edificios grandes y pequeños de los que hasta ahora se dieron a conocer imágenes muy provisorias. Pero de lo que se trata el plan básicamente es de “generar un frente ribereño y un camino para llegar a él atravesando una nueva trama urbana”, explica Brandon Haw. Para esto, el estudio no se privó de analizar una profusa documentación sobre la historia urbana de la ciudad, incluido los primeros mapas rigurosos de Rosario, elaborados por Timoteo Gullón en 1853 y Nicolás Grondona en 1858, respectivamente, así como el Plan de Embellecimiento de la ciudad realizado por el francés Joseph Bouvard en 1911.

También se relevaron fotos aéreas desde la década de 1940, de las que surgieron elementos constantes como la forma y dimensiones de la cuadrícula urbana, y rasgos característicos, como el contraste entre los edificios construidos a lo largo del tiempo con el resto de sus manzanas sin que se unifiquen alturas.

En base a esto, el master plan propone un completamiento de la trama urbana sobre la avenida Carballo con una grilla de 110 x 107 metros, y se adoptó el modelo de la manzana con edificios de distinta altura porque, según argumenta Haw, “resulta familiar a los rosarinos y es lo habitual en las cercanías del bulevar Oroño”, sin duda la vía de circulación más emblemática de Rosario. Así, estas manzanas, destinadas a viviendas con comercios en la planta baja, contienen edificios de 15 metros de profundidad máxima, con amplios pulmones verdes en el centro, con alturas predominantes de cuatro pisos y torres de 22 pisos en las esquinas remedando la fisonomía de los silos.

También se tomó nota de que la densidad y la altura de la edificación en el centro de la ciudad son inferiores a las que se pueden apreciar frente al río, sobre todo en las cercanías del Monumento a la Bandera y la barranca del Parque Urquiza, esquema que regirá en el triángulo ribereño, donde se creará un parque costero. A propósito de este sector, catalogado como área de preservación histórica, Haw explica que el master plan apunta a “ maximizar las vistas al río hacia el Este y el Norte”, en coincidencia con la orientación del lado largo del triangulo.

Este sitio estará conectado con otros puntos de interés cercanos en la ribera, donde, por caso, ya se terminó de construir una extensa ciclovía que llega hasta el puente Rosario-Victoria.

Todo el complejo está atravesado por una calle peatonal flanqueada por una hilera de manzanas hacia el Norte, y otra de “manzanas tallarín”, hacia el Sur. Esta calle conduce desde la avenida hasta el río de 17 metros de ancho, medida similar a la Florida, en Buenos Aires, y la Rua Quinza de Novembro, en Curitiba, tomadas como referencia. La calle culminará en el parque costero de 2.250 m2 frente al río, del que Haw espera que se constituya en “un imán, un nuevo hito en sí misma”, y otra más doméstica de 40 por 60 metros, en el medio de la trama, con una proporción similar a la plaza frente al Carre d’Art, en Nimes: una obra emblemática de Norman Foster.

Cómo se gestó la urbanización de Puerto Norte, el área más pujante de Rosario

Los terrenos sobre los cuales se desarrolló el Foster+Partners fueron adquiridos por la desarrolladora TGLT, a la firma Servicios Portuarios S.A. El predio está ubicado al lado (y al norte) de Forum Puerto Norte, otro proyecto de usos mixtos de la desarrolladora TGLT, ya finalizado en su mayor parte, proyectado por M|SG|S|S|S. El titular de TGLT, Federico Weil, asegura que la suya fue la primera desarrolladora de Buenos Aires que se interesó por construir en Puerto Norte, ya que la propuesta atrajo inicialmente a empresarios locales, que construyeron los primeros edificios residenciales de alta gama frente al río.

Fue justamente el éxito de su desembarco en Rosario el que llevó a TGLT a continuar con este nuevo desarrollo en Puerto Norte, sobre un terreno de mucha mayor superficie (más del doble) que el primero, y que, según los primeros cálculos, demandará una inversión de U$S 260 millones. Este emprendimiento, aún sin nombre, se construirá en varias etapas y sumará unos 120.000 m2 vendibles al área más pujante de desarrollos en Rosario.

El proyecto de recuperar para la ciudad esta ex área portuaria de 100 hectáreas (incluido un frente costero de 7,5 kilómetros sobre el Paraná) es promovida por la Secretaría de Planeamiento municipal, y se guía por un master plan elaborado por el arquitecto rosarino Juan Munuce (ganador de un concurso internacional), que dividió el área en siete Unidades de gestión y, dentro de cada una, un plan de detalle que define los espacios públicos, densidades, exigencias de preservación, usos y modelos edilicios. En general, se alterna entre la tipología de la torre exenta y los edificios con una torre sobre un basamento en tira que remeda a los silos. Además, por exigencia municipal, el 42% del total de la superficie está destinada a espacios de uso público que deben ser construidos por los propios desarrolladores.
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