
El milagro del ladrillo
Una frase retumba en mi cabeza desde hace días: “el milagro económico español se ha construido con ladrillo”, y por más vueltas que le doy, no consigo descifrar el sentido de lo que para mí es un jeroglífico. ¿De qué milagro hablamos? Desde luego, no de la situación que vive el españolito de a pie, que se ha hipotecado de por vida por un piso tirando a pequeño porque el sueldo no da para más.
Pero no queda ahí mi fascinación por el mundo inmobiliario que se me antoja cada día que pasa más complejo. Recientemente escuché también, en el mismo foro experto que me abrió los ojos al milagro económico, que gran parte de la culpa de lo que se cuece en el sector la tienen los medios. Desde entonces no salgo de mi asombro. Resulta que las ventas de pisos han caído bruscamente no porque no haya demanda, sino porque la prensa, esa inventora de historias, ha hecho cundir el pánico entre los lectores dejando entrever que los precios van a bajar. Así que ahí estamos todos, dejando pasar las magníficas oportunidades que tenemos ante los ojos porque dentro de poco lo que encontraremos serán "chollos". No quepo en mí de contento.
Cuanto más, cuando escucho una y otra vez pedir al Gobierno que incentive la construcción de VPO (¿ahora sí es rentable?), que cree una categoría intermedia entre vivienda social y libre para dar salida al stock de viviendas que no encuentran comprador por culpa de los periódicos o que llenen España de nuevas carreteras para permitir a las constructoras encontrar un espejismo en medio del desierto.
No me despego de Internet ni un segundo a la espera de ver florecer la originalidad en los discursos de nuestros promotores. Necesitamos más ventajas fiscales para animar la compra, también medidas en el plano financiero, también para animar la compra, y la pregunta que me sobrevuela constantemente es, ¿y qué están dispuestos a hacer los empresarios para que desaparezca el freno a comprar?