
El museo de las bebidas
Perico Chicote fue una figura emblemática de la vida madrileña del siglo pasado. Como barman supo dar prestigio y altura a la profesión. Su establecimiento de la Gran Vía fue uno de los grandes centros de la vida de la capital en los cuarenta y los cincuenta. Uno de sus grandes logros fue, sin duda, el Museo de Bebidas, situado en los bajos de su establecimiento, con miles de botellas de distintas épocas y de diferentes países. Al Museo acudían numerosos visitantes, nacionales y extranjeros, entre ellos figuras del cine, de la diplomacia, de la vida económica y social madrileña.
El Museo parece perseguido por la mala suerte, por el infortunio. A la muerte de Perico, sus herederos lo vendieron a Rumasa. Ruiz Mateos quería hacer de este Museo algo importante para Madrid. Pero vino la expropiación de Rumasa, y el Museo pasó a manos particulares, que quisieron llevarlo a EE.UU., donde había muchos interesados en su exhibición. Problemas aduaneros, derivados de la estricta reglamentación de la introducción de bebidas en aquel país, aunque, en este caso, más que bebidas se trataba de piezas de museo, hicieron fracasar la operación.
En estos momentos, no sabemos en qué manos se encuentra, y si se mantiene en su totalidad el legado que Perico Chicote supo crear y acrecentar durante muchos años. El Ayuntamiento de la capital debería interesarse por este Museo, hacerse cargo de su contenido, y situarlo como un referente más de la oferta turística madrileña. Muchas de esas botellas eran piezas únicas en el mundo, con un valor difícil de calcular. Situarlo en un lugar céntrico, hacer de antesala del Museo un bar moderno para los turistas, sería de interés para visitantes de dentro y de fuera de la capital y del país. A su sobrino, Pepe Chicote, que trabajó toda su vida con su tío, y que ahora, a sus ochenta y seis años bien llevados, se le agolpan la nostalgia y los recuerdos, esta recuperación del Museo Chicote sería como una vuelta al esplendor de otras épocas. No es una misión imposible. Bastaría con que en nuestro Consistorio alguien quisiera poner manos a la obra, en recuerdo de ese gran madrileño que fue Pedro Chicote.