
Soluciones frente a excusas
El estado del bienestar que tradicionalmente han desarrollado los países europeos, incluida España desde la transición democrática, ha estado siempre muy por encima y por delante de los sistemas de protección social existentes en los Estados Unidos. Sin embargo ahora, en medio de la crisis financiera que se vive en prácticamente todos los países del mundo, el Gobierno de los Estados Unidos ha decidido enfrentarse al problema que padece un gran número de sus ciudadanos que ven imposible afrontar el pago de sus hipotecas.
El objetivo es flexibilizar su programa de refinanciamiento hipotecario que puso en marcha después del verano de 2007 y la crisis de las hipotecas basura, para ayudar a deudores y a los que han perdido su puesto de trabajo y evitar así que pierdan sus viviendas. Es una forma de abordar los malos tiempos aunque no tiene por qué ser la mejor o que no haya otras.
En España, mientras tanto, estamos a la espera de que se pongan en marcha las anunciadas medidas por parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y de las que todavía se desconoce su desarrollo. Es evidente de que cada ciudadano que ha adquirido una vivienda es responsable de su compra y de la hipoteca que ha formalizado, pero también lo es que el Ejecutivo podría ayudar a mejorar la situación económica actual mediante, entre otras, medidas fiscales.
El Gobierno achaca continuamente la culpa del momento actual de la economía al sector inmobiliario y a lo que denomina estallido de la burbuja inmobiliaria. Pero, lo realmente cierto, es que lo que tenemos encima es una crisis financiera. La famosa burbuja no ha estallado porque no se han producido bajadas desorbitadas en los precios de las viviendas. En la mayoría de los casos lo que se ha producido es un descenso en el incremento de los precios. Hay que buscar soluciones y no excusas.