
Esperanza Aguirre trata de recuperar la iniciativa
La presidenta de la Comunidad de Madrid es una mujer a la que no la duelen prendas a la hora de recoger velas en tiempos de vendaval. De otra manera, el viento marianista podría llevársela por delante y dejar a su barco maltrecho y dolorido.
La realidad -admitida por la propia Esperanza Aguirre al día siguiente del Congreso del PP de Valencia- es que Rajoy y Gallardón han ganado y ellá ha perdido. De lo que se trata ahora es de recomponer sus fuerzas y tratar de volver a tomar la iniciativa cuanto antes.
La crisis del Gobierno madrileño -los políticos siempre lo niegan- ha sido provocada por el cada vez mayor distanciamiento -llamémosle así- entre los dos vicepresidentes: Ignacio González y Alfredo Prada, que ha ganado el primero, como ya hizo en la primera guerra interna que se desatró entre el mismo González y el entonces consejero de Infraestructuras, Francisco Granados, cuanto éste fue elegido por Aguirre para llevar la Secretaría general del PP madrileño. Hoy los dos han sabido convivir y hasta aliarse frente al enemigo común.
Más difícil lo va a tener Esperanza Aguirre para volver a conseguir el favor de Mariano Rajoy, pero en política nada es imposible y la presidenta sabe, como ha hecho Manuel Fraga toda la vida, que “el que resiste, gana”.
Enfadarse frente al poder absoluto que tienen los presidentes de los partidos no sirve para nada. Así que ahora toca conseguir hacer un Congreso del PP madrileño, señalado ya para el fin de semana del 20 de septiembre, en el que Aguirre pueda recomponer las deterioradas relaciones con la nueva dirección de su partido a nivel nacional.
Si lo consigue ya habrá tiempo para volver a plantear las diferencias ideológicas -y también personales, claro está- que hay entre los líderes populares y que sólo se resolverán cuando Rajoy se retire y de paso a la verdadera lucha por la presidencia del partido. Puede ser después de las elecciones vascas y gallegas o puede ser cuando el Gobierno socialista se vea obligado a convocar elecciones anticipadas por la crisis económica.
Mientras tanto, Esperanza Aguirre trata de evitar la ofensiva de los socialistas madrileños que creen que ha quedado muy debilitada y que es el momento de atacarla. El PSM va a provechar además que la crisis económica va a golpear especialmente a Madrid y que algunas suspensiones de pagos y hasta quiebras de empresas inmobiliarias pueden afectar duramente a algunas privatizaciones realizadas en los servicios públicos, como le ha ocurrido al Ivima con sus contratos de construcción de viviendas en alquiler cedidas a la constructora SEOP y que han sido entregadas con tantos defectos que ahora le toca a la Comunidad arreglar los desperfectos, si es que el juez que lleva el caso se lo permite.
Está además el plan de Alberto Ruiz-Gallardón de ofrecerse a Rajoy como cabeza de lista para las elecciones europeas de junio de 2009 para enfrentarse a Juan Fernando López Aguilar, designado ya como candidato por José Luis Rodríguez Zapatero.
El plan del alcalde de Madrid, que no tendría que dejar el Ayuntamiento, es perfecto: encabezar unas elecciones en las que el PP podría ganar con facilidad, ya que muchos electores aprovechan unos comicios en los que se juegan muy pocas cosas, para castigar al Gobierno de turno.