LA TRINCHERA DEL 5%
Oscar Alcaide
Cualquier buen empresario que se precie debe incluir en su carta a los Reyes Magos uno o varios paquetes accionariales del 5% de cualquier compañía cotizada con un mínimo potencial de revalorización. Es la moda entre las grandes fortunas de nuestro país. El último ha sido Amancio Ortega, que se ha hecho con el 5,01% de la valenciana Astroc, pero no ha sido el único. Antes que él ejecutaron compras similares la familia Del Pino, dueña de Ferrovial, o José Manuel Lara en Metrovacesa.
Se trata, además, de una moda poco común, puesto que se asienta en un pilar racional como es el miedo que suscitan los cambios fiscales que entrarán en vigor dentro de apenas unos días. El impuesto de sociedades será modificado y desaparecerá el marco fiscal favorable a las reinversiones a través de sociedades. Con esta excusa, las principales fortunas del país se han posicionado en las principales compañías del sector, cavando su trinchera a la espera de las contiendas corporativas que los expertos auguran para el próximo año.
Algunos analistas incluso apuntan que esta estrategia responden a la intención de trasladar a patrimonio exento de tributación participaciones que a partir del año que viene no lo estarán, como las que se ejecutan a través de las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV), herramienta favorita de los grandes capitales del país para articular sus inversiones. El 5% es el umbral a partir del cual la participación en una empresa se considera afecta a la actividad y queda libre del impuesto de patrimonio.
De uno u otro modo la familia Del Pino ha invertido desde el 22 de noviembre, a través de su patrimonial Casa Grande de Cartagena un total de 939,4 millones de euros en la compra del 5% del Banco Pastor, Ebro Puleva, Acerinox, Indra y Gamesa. Una operación similar fue la que llevó a cabo Inversiones Hemisferio, propiedad de la familia Lara, con el 5,18% de Metrovacesa, por el que ha pagado 632 millones de euros, y tres cuartos de lo mismo le ha sucedido a Ortega en Astroc, a través de su firma de inversiones Pontegadea.