
Corrupción en Barajas
El negocio de la droga es tan enorme, se maneja tanto dinero, que puede comprar influencias, y alentar corrupciones. Esto ocurre en todo el mundo, y nuestro país no es una excepción. Los ejemplos son numerosos. Uno reciente, lo sucedido en el aeropuerto de Barajas, donde la policía ha desarticulado una red de narcotraficantes, la mayoría colombianos, que habían conseguido la colaboración de catorce empleados en diferentes servicios, y de un subinspector de policía para facilitar la salida de maletas y paquetes con droga. Tres maleteros, un conductor de autobús, encargados de la facturación y de conducir el finger han sido detenidos. Hasta aquí la noticia. Y las conclusiones deben elaborarse con cuidado.
Que haya catorce empleados corruptos en un colectivo de 42.000 en el aeropuerto de Barajas no puede servir de argumento para afirmar que Barajas es un foco de delincuencia. Es, simplemente, un foco de tentación para los traficantes, un camino fácil y rápido para la entrada de droga en nuestro país. Un foco de tentación, también, para algunos -pocos- empleados sin escrúpulos. Las estadísticas demuestran que Barajas es uno de los aeropuertos mundiales con menor número de delitos.
Mientras, la presidenta del Gobierno regional ha hecho una limpia de consejeros para eliminar los más afines a Rajoy, y menos afines a ella. La política es así de implacable. Los ciudadanos asisten a estos actos, efectuados con la excusa de la austeridad, preguntándose si por pasar de quince a doce Consejerías el ahorro en el gasto público lo van a notar los madrileños. Tengo la impresión que lo que preocupa a los ciudadanos es que los servicios funcionen, a todos los niveles. Recientemente me llevé una agradable sorpresa al llamar al teléfono de atención ciudadana para informarme de los trámites para modificar la situación del padrón familiar por cambio de domicilio. No sólo me informaron debidamente, sino que me facilitaron la cita previa para resolver este cambio en el padrón.
Por desgracia, no puedo decir lo mismo de la voracidad recaudatoria de nuestro Ayuntamiento.