www.euroinmo.com

Gómez coloca a Aguirre bajo la "lupa nacional"

Ómo combatir a la lideresa del PP y la proyección nacional que ha obtenido desde que alcanzó la presidencia de la Comunidad de Madrid? Ese es el quid de una cuestión a la que el PSOE madrileño, con su secretario general, Tomás Gómez, a la cabeza, parece haber encontrado respuesta. Los socialistas tienen claro ya que el ámbito autonómico es demasiado reducido para plantar batalla a la mediática figura de Esperanza Aguirre, tal y como ha quedado patente, no sólo en los resultados electorales, si no también con la escasa incidencia que han tenido todas y cada una de las estrategias y campañas que han puesto en marcha para desgastar a la jefa del Ejecutivo autonómico.

Un escaso reflejo político y social que Gómez, quien arrastra además la rémora de no poder debatir de tú a tú con Aguirre en la Asamblea de Madrid al no ser diputado, pretende atajar ahora centrando la oposición a la presidenta regional en el mismísimo Congreso de los Diputados.

El líder del PSM quiere trasladar las “cuentas pendientes” con la lideresa al Hemiciclo de los leones, para que el propio Zapatero y sus ministros sean quienes planteen el debate del supuesto desmantelamiento de los servicios públicos que está teniendo lugar en la Comunidad de Madrid.

Una estrategia que habría sido acordada con el grupo socialista de la Cámara Baja (¿también con Simancas?) y con la que, según las propias palabras de Gómez, se trata de poner “el foco” del debate nacional en la Comunidad de Madrid, merecedora de tanto despliegue por la “agresión que esta llevando a cabo a los logros conseguidos en treinta años de democracia”. Una situación, en opinión del líder del PSM, sin precedentes en toda España. Casi nada.

Los socialistas madrileños cambian así de terreno de juego y plantean una jugada en dos direcciones: la primera, situar la gestión de Esperanza Aguirre en el ojo del huracán nacional, intentando que el cuerpo a cuerpo con la presidenta de la Comunidad lo libre el Gobierno, y si llega el caso el mismísimo inquilino de La Moncloa (confrontación, por otro lado, que siempre ha buscado la propia Aguirre con su ya famoso latiguillo “ZP asfixia a Madrid).

La otra derivada es sacar de ese segundo plano en el que se ha movido hasta el momento el alcalde de Parla, situándolo como referente autonómico equiparable a otros barones regionales (véase el papel que están jugando en el tema del agua o en la cuestión territorial), algo realmente difícil de lograr tratándose de una plaza como la madrileña, ensimismada en la macro política y en las grandes directrices de partido. Este no será, sin embargo, el único paso que de el PSM de aquí en adelante para desgastar en los próximos tres años al Gobierno de Aguirre. Gómez, que ha escenificado la amenaza con 160 secretarios generales del PSM, cree llegado el momento de acelerar “el proceso de oposición política” a la presidenta de la Comunidad desde las agrupaciones locales. Vamos, ni más ni menos, que ha dado orden a sus huestes de buscarle las vueltas al Ejecutivo de la lideresa del PP.

Munición para lanzar sus andanadas no falta: el decreto regional incrementando el módulo de la vivienda protegida; la Sanidad y sus listas de espera; la Educación ya sea en su apartado de falta de plazas para la Educación Infantil o en el del tan traído y llevado trato de favor regional hacia los colegios concertados. Suficientes balas, sobre todo si éstas vienen recubiertas con el plomo de las manifestaciones en los respectivos sectores.

Esperanza Aguirre, tal parece, comienza a convertirse en objetivo prioritario del PSOE, que va intentar fagocitar a su favor la delicada posición de la presidenta con el nuevo PP de Rajoy. Para el buen “rollito” populares-socialistas ya está Alberto Ruiz Gallardón, por el que Rodríguez Zapatero dice sentir mucho respeto.

No todo, sin embargo, son alegrías en la casa socialista. Aunque aparentemente Tomás Gómez da muestras de haber recuperado las riendas del PSM, marcando al fin directrices concretas a los suyos, que es de esperar no queden en simples declaraciones, el runrún político de los dirigentes del PSOE madrileño no termina de ser unánime en la calle Fletas. La decisión del alcalde de Parla de celebrar el Congreso del PSM el próximo 5, 6 y 7 de septiembre ha caído como un jarro de agua fría sobre muchos líderes locales, hasta el punto de que de las 20 intervenciones que se escucharon en el último cónclave de secretarios generales, 16 fueron para mostrarse abiertamente en contra de la decisión.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios