PropPilot.ai, a través de su cofundador Wilfredo Pérez, analiza la reciente aprobación del Proyecto de Ley para el buen uso y gobernanza de la Inteligencia Artificial en España. Este avance busca adaptar el Reglamento europeo de IA al marco legal español, promoviendo la seguridad jurídica para empresas y ciudadanos. Pérez destaca cuatro claves para mejorar la competitividad del ecosistema tecnológico: coherencia, claridad, proporcionalidad y previsibilidad. Además, subraya la importancia de un marco regulatorio claro que potencie la innovación y ofrezca apoyo práctico a las startups. Con cerca de 400 startups en IA, España tiene la oportunidad de convertirse en un referente europeo en soluciones de inteligencia artificial responsables y confiables.
Wilfredo Pérez, cofundador de PropPilot.ai, ha expresado su satisfacción ante el avance de España en la adaptación del Reglamento europeo de IA. En este contexto, propone cuatro vectores fundamentales: coherencia, claridad, proporcionalidad y previsibilidad. Según él, estos elementos son cruciales para mejorar el texto legislativo durante su tramitación parlamentaria y así apoyar de manera efectiva a las startups y pymes tecnológicas en el país.
Recientemente, el Consejo de Ministros aprobó un Proyecto de Ley que regula el uso y la gobernanza de la Inteligencia Artificial, lo que representa un paso significativo hacia la creación de un marco jurídico que aporte seguridad tanto a empresas como a ciudadanos. Sin embargo, Pérez considera que aún hay espacio para perfeccionar ciertos aspectos importantes durante el proceso legislativo.
Pérez enfatiza que España requiere urgentemente un marco regulatorio claro para la IA. Cuanto más pronto se establezca, mayor será la capacidad de las empresas para innovar con confianza. “Esta es una oportunidad para ajustar el texto y fortalecer la competitividad del ecosistema tecnológico”, añade.
Uno de los puntos críticos que menciona es la necesidad de asegurar una mayor coherencia entre las obligaciones impuestas a las administraciones públicas y aquellas requeridas al sector privado. Según su análisis, la confianza del público en la inteligencia artificial aumentará si tanto los organismos públicos como las empresas operan bajo estándares homogéneos en transparencia, supervisión humana y documentación.
Otro desafío destacado por Pérez es la gobernanza. El proyecto establece un sistema de supervisión que estará a cargo de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), junto con diversos organismos sectoriales. Para él, es esencial que las empresas cuenten con mecanismos claros para coordinarse y una vía sencilla para resolver sus dudas regulatorias.
"Las startups necesitan saber a qué organismo dirigirse, qué criterios se aplican y cuáles son los plazos para obtener respuestas. La claridad institucional es tan vital como la regulación misma", afirma Pérez.
En cuanto a la posibilidad de presentar denuncias anónimas por incumplimientos normativos, Pérez ve esta medida como legítima para reforzar la supervisión. No obstante, aboga por incluir salvaguardas que eviten abusos o denuncias infundadas que puedan acarrear costos desproporcionados para pequeñas empresas en etapas tempranas.
Pérez también resalta la importancia de implementar medidas prácticas que respalden al ecosistema emprendedor. Actualmente, España cuenta con cerca de 400 startups dedicadas a la inteligencia artificial y está atrayendo cada vez más inversión. A su juicio, el verdadero diferencial no radicará solo en las obligaciones regulatorias, sino en ofrecer apoyo operativo efectivo a las empresas.
"Plantillas estandarizadas, guías sectoriales, asistencia técnica, entornos de pruebas ágiles y plazos predecibles pueden ser decisivos entre una regulación que frena o acelera la innovación", explica.
Pérez subraya que aunque es necesaria una regulación sobre IA para prevenir riesgos asociados al uso indebido de esta tecnología, España tiene una oportunidad única para posicionarse como uno de los países europeos más atractivos para desarrollar soluciones confiables y responsables en inteligencia artificial.
"Si durante el proceso legislativo fortalecemos los principios de coherencia, claridad, proporcionalidad y previsibilidad institucional, España no solo cumplirá con Europa; podrá convertirse en un referente en innovación en inteligencia artificial y un destino preferente para empresas interesadas en construir tecnología confiable", concluye.