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Cajamadrid como Telemadrid

Redaccion | Lunes 20 de octubre de 2014
Cuando Esperanza Aguirre no tiene un debate en la calle parece que se los inventa. No puede parar quieta. La batalla que ha abierto en CajaMadrid es pura creación de la presidenta. A Miguel Blesa lo colocó donde está el propio José María Aznar, con la colaboración inestimable del entonces alcalde de Madrid, José María Alvarez del Manzano, Pío García Escudero, que entonces presidía el PP madrileño, y Alberto Ruiz-Gallardón. Mayor pedigrí del PP no se puede pedir.Pero la presidenta quiere controlar Caja Madrid, como hizo con la Cámara de Comercio cuando consiguió expulsar a Fernando Fernández Tapias, e incluso tuvo sus más y sus menos con Gerardo Díaz-Ferrán con respecto a la CEIM.La reforma que quiere hacer en Caja Madrid, dando la mayoría y el poder a los partidos -o lo que es lo mismo que quien gane las elecciones designe a los consejeros, dejaría al Consejo de Administración de la Caja en las mismas condiciones que el de Telemadrid por poner un ejemplo. Tantos votos has sacado en las elecciones, tantos puestos te tocan en CajaMadrid.Ahora, el sistema funciona igual, pero es un poco más sutil y no da la mayoría absoluta a nadie, por lo que tanto el PP como el PSOE se ven obligados a hacer encaje de bolillos para colocar a sus pupilos. Y además cuando alguno de ellos se rebela, como ha ocurrido al socialista Antonio Romero no se le puede quitar.Los primeros rumores de que Aguirre quería cargarse a Blesa sonaron cuando le pidieron que se opusiera a la compra de Endesa -donde CajaMadrid es capitalista destacado- por parte de Gas Natural. Fue entonces cuando su equipo tuvo conciencia de la importancia de tener en Caja Madrid a alguien más fiel. Pero la gota que parece haber colmado el vaso de agua ha sido la oposición de Blesa a colocar en el Consejo de Cibeles, el holding industrial de la Caja, a los políticos designados por el vicepresidente Ignacio González, entre ellos Angel Acebes.Al PSOE, la reforma no le parece mal y Antonio Carmona, que parece manejar los hilos de parte de Tomás Gómez, habría dejado caer su visto bueno a negociar el cambio con Antonio Beteta. Por un lado consigue presionar para quitar a algunos consejeros socialistas y colocar a los “tomasistas”. Por otro, en el caso de ganar en 2011, Aguirre le habría hecho el trabajo sucio.Tomás Gómez habría tratado de justificar su acuerdo con Aguirre diciendo a los sindicatos -que están en el Consejo de Caja Madrid- que el plan viene de Moncloa, pero cuando los dirigentes sindicales han llamado a la presidencia del Gobierno, les han dicho que de eso nada, e incluso que los del Gobierno central no lo ven nada claro, entre otras cosas porque la UE ha dado ya varios toques a España por el control político sobre las cajas. Ahí ha perdido Aguirre, por ahora.