Redaccion | Lunes 20 de octubre de 2014
El presidente del PP tiene, como el presidente del Real Madrid su ataque de galácticos. Con la defensa bien pertrechada en los dos Migueles, el de Navarra y el de La Rioja, el medio campo encomendado al murciano Valcárcel y al castellano-leonés Herrera, es la delantera con Matas, Camps y Aguirre a la que Rajoy tiene encomendado "meter" los goles en la portería del PSOE.
Y en esa tarea, a la que dedican sus mejores esfuerzos como se ha visto en la cumbre autonómica del Senado, cuentan con la inestimable ayuda de un conjunto rival que hace aguas por los cuatro costados.
Apenas necesitan acudir al ex-presidente Aznar, reconvertido en Aragonés, ni al duro ex-secretario general, Paco Cascos, que se ha tomado unos meses sabático, tal vez esperando como Clemente que le vuelvan a llamar si la situación cambia.
Zapatero comenzó siendo Casillas, pero le ha abandonado la suerte y ha perdido el sitio bajo los palos. Los golpes francos no los ve, con una defensa mal situada que no tapa los huecos entre otras razones porque no entiende las instrucciones del banquillo.
Ferraz y los responsables regionales creían que debían parar a Maragall y los suyos antes de que cruzaran el medio campo, o lo que es lo mismo, antes de que el proyecto de Estatut cruzara el Ebro, pero no, ZP les ha obligado a retroceder hasta meterlos dentro de la portería.
En el medio campo, en el que reinaban Bono y Solbes, se nota el cansancio. Demasiados partidos,demasiado sube y baja que rompe las piernas. Y en la delantera, pólvora mojada.
Se cierra la polémica de los pisos y aparecen en la calle los educandos, los sanitarios, los mineros y los agricultores en una procesión inacabable de manifestaciones que lo mismo colapsan Madrid que ven arder los neumáticos en el camino a Santiago.
Los galácticos del Madrid gubernativo de ZP (que es del BarÇa para más inri) descubren que toda la táctica que les llega del banquillo es la de aguantar y esperar el contraataque cuando el adversario se canse. Y eso no se ve como posible en el terreno de juego. Y los galácticos del Barcelona popular de Mariano (que es blanco y fuma puros) se ilusionan al ver a "Espe" jugando como Etoo, a Matas haciendo las bicicletas de Ronaldinho, y a Camps ejerciendo de Chavi.
Decía Anatole France que el arte de la guerra consiste en ordenar las fuerzas de tal modo que no puedan huir. Pues eso es lo que están haciendo Rajoy y Zapatero, ordenar sus fuerzas.