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El ocio y el negocio

Villa y corte/Alberto Delgado

Redaccion | Lunes 20 de octubre de 2014
Etimológicamente, el negocio es la negación del ocio. Sin embargo, son muchos los negocios, las empresas, que giran alrededor del ocio, especialmente las dedicadas al comercio y los servicios. Madrid está haciendo un esfuerzo para lograr que el verano no represente un descenso apreciable en la actividad turística.

Los hoteles han sido los primeros en presentar una oferta con una reducción notable de precios, especialmente en los establecimientos de segmento alto, con descuentos entre el 30% y el 60%. Pero acciones de sectores aislados resultarán insuficientes si no van acompañados de una campaña de promoción conjunta e institucional encaminada a hacer de Madrid un objetivo turístico de primer orden en los meses veraniegos.

Hace unos años, la diáspora de vacaciones hacia diferentes destinos de sol y playa o de montaña, en España y el extranjero, hacía que se produjeran cierres de numerosos establecimientos, que la capital se vaciara de población y de actividad. La campaña iniciada por la Consejería de Economía de la Comunidad trató de cambiar esta situación, ofreciendo incentivos para que se produjera en Madrid una llegada masiva de visitantes. Fue un paso adelante, insuficiente, pero en la misma dirección. Es difícil atraer a un turismo acostumbrado a dirigirse a otros destinos. Pero ya entonces se puso de manifiesto que, si se mantenía una oferta cultural interesante, si permanecían abiertos restaurantes, con su transformación en terrazas al aire libre, museos, teatros, cines..., si se celebraban eventos deportivos, conciertos musicales, y se ofrecían visitas turísticas, en la capital y sus alrededores, Madrid podía ser lo que son en verano Londres, París o Roma: un lugar para disfrutar las vacaciones. Y que no se diga que en Madrid hace mucho calor en verano, porque las temperaturas de Roma, por ejemplo, son más altas, y allí acuden miles y miles de visitantes en julio y agosto.

Hay que intensificar la promoción, y Administración y empresarios deben actuar de acuerdo, pero con perseverancia, y con un objetivo a medio y largo plazo. El ocio en verano podrá ser un negocio para los empresarios y para el crecimiento de la actividad económica en general.