FIRMAS

Esperanza Aguirre no se resigna

Redaccion | Lunes 20 de octubre de 2014
La presidenta de Madrid tiene pocas posibilidades de que antes de junio pueda presentar, con un mínimo de garantías, su candidatura frente a Mariano Rajoy en el Congreso del PP, pero nadie duda de que lo va a intentar si el presidente popular se niega a mantener la lucha ideológica frente al PSOE en temas claves como el liberalismo a ultranza en lo económico, lo que implica privatizaciones de servicios públicos, y el españolismo: defensa de la enseñanza en cspañol, la unidad territorial y los símbolos de la patria, bandera e himno. Ella cree que si cede ahora en esos puntos -que no los considera antagónicos con la modernidad o el "amor a Cataluña", por ejemplo- su partido habrá perdido la oportunidad de romper el monopolio de los gobiernos del PSOE (18 años, camino de los 22, contra 8 de Aznar y 5 de Suárez). Y además se habrá evaporado su propia carrera política a la presidencia de España, como la primera española en conseguirlo.

Esperanza Aguirre no puede esperar al 2016 como podría hacer Francisco Camps o Alberto Núñez Feijóo, o hasta el propio Alberto Ruiz Gallardón, al que también está a punto de pasársele el arroz político. Ocho años son muchos. Tiene la solución intermedia, que es la que le aconsejan muchos de sus colaboradores, de mantenerse a la espera de ver cómo le va a Rajoy el próximo año con las elecciones europeas, las gallegas y las vascas, y decidirse a dar la batalla no ahora sino en 2011, un año antes de las nuevas elecciones generales. Seguramente eso mismo es lo que están pensando, con mucha menos presión, los otros barones regionales, ya que a todos ellos les pasa lo mismo que a Aguirre, que al no estar en el Congreso de los Diputados no podrían dirigir la Oposición parlamentaria y se tendrían que conformar con hacerla a través de los medios de Comunicación, algo que es muy difícil como lo está demostrando el caso de Tomás Gómez Franco, al frente del Partido Socialista de Madrid, que no es diputado regional y no puede enfrentarse a Aguirre en la Asamblea.

Todos los intentos de los dirigentes madrileños del PP por conseguir vencer en un Congreso del PP sin contar con los votos de provincias, han sido siempre un fracaso. Lo padeció en sus carnes Miguel Herrero de Miñón, en 1987 frente a Hernández Mancha, y hasta pudo ser contemplado por el propio Ruiz-Gallardón cuando Manuel Fraga le escogió, en plena crisis de Alianza Popular, como secretario general del partido en 1986, tras el cese de Verstynge, justo cuatro años antes de que un "provinciano" como José María Aznar se alzara con la victoria en el Congreso de Sevilla (1990).

Estas dificultades no arredran a los consejeros, entre ellos el secretario general del PP madrileño, Paco Granados, que creen que a pesar de todas estas dificultades se podría ganar aprovechando los votos de los delegados de todas las comunidades, cuyos máximos dirigentes han prometido fidelidad a Rajoy, pero que no estén dispuestos a asumir un "Congreso a la búlgara". Sus miradas se dirigen especialmente a los 436 compromisarios andaluces que podrían no "obedecer" a Javier Arenas, que se ha apresurado aclaaraa que el voto de cada uno een secreto.

Aguirre trató también desde antes incluso del 9 de marzo de sondear a los dirigentes con más peso en el partido pero tan sólo Rodrigo Rato y Francisco Alvarez Cascos parecen estar por la labor, mientras que José María Aznar "no sabe, no contesta" y Manuel Fraga sigue adoptando el papel de "padre político" de Gallardón. El problema es que Rato tiene su feudo y su gente en Madrid y Cascos hace tiempo que perdió la batalla en Asturias, donde además sólo hay 65 compromisarios, trece menos que una sóla provincia andaluza, Málaga, que tiene 78.

La presidenta madrileña estaba dispuesta a esperar hasta el 2010 o el 2011 para presentar su candidatura, pero no se fía de Rajoy, que nunca habla claro, y porque teme que en el fondo acabe apoyando a Gallardón. El rumor de que el presidente del partido podría proponer en junio al alcalde como secretario general del PP desató su impaciencia para conocer los planes del líder popular, pero en la comida que mantuvieron ambos habló mucho más ella que él y Aguirre salió más convencida de que Rajoy nunca va a contar con ella más allá que para la política madrileña y que no la considera como una buena candidata para sucederle. Días después lanzaba su envite en el "Foto de ABC", delante mismo de un Rajoy impasible, pero se guardaba las cartas del posible órdago final.

¿Qué ocurriría si Esperanza Aguirre jugara contra Rajoy en junio y perdiera? Esa es otra de las incognitas, porque tampoco está claro que una derrota "por la mínima" en un Congreso hecho a mejor gloria de Rajoy, la desbancara totalmente, sino todo lo contrario, como candidata para las elecciones de 2012. Uno de los principios claves de la política es que si no compites pierdes y que gana, las más de las veces, el que logra mantenerse a flote incluso en los momentos más duros. Y si no que se lo pregunten a Manuel Fraga, por ejemplo.

Todo va a depender de lo que ocurra durante las próximas semanas y ya se ha ocupado Aguirre de predecir lo que le puede pasar, cuando ha dicho, tan espontáneamente como siempre, "Si me critican por haber dicho que no entra en mis planes presentarme al Congreso de junio, qué dirán si anunciara que voy a presentarme".